El sol se va a apagar

Este texto es parte de un diario que empieza aquí. Si has llegado a él sin leer lo anterior, será como ver el episodio quinto de la cuarta temporada de Lost sin haber visto los episodios previos: se entenderá el capítulo, pero no la trama.


Lunes 18 de mayo

Naraido
Naraido

Naraido

Todo está en silencio. Fuera solo se escucha el murmullo del Eo amortiguado por los eucaliptos y algún cencerro de las vacas. O las vacas ya no llevan cencerros y soy yo el que lo escucha al verlas moverse por el prado. Dentro de la casa solo el ronroneo de las agujas del reloj de la pared, que a pesar de ir a pilas, el girar de las manillas emite un sonido constante a baja frecuencia que una vez detectado se mete en la cabeza y ya no se puede dejar de escuchar.

A Pontenova

Todos se llaman como yo y todos tienen mi primer apellido.

En la panadería Linares, al entrar para encargar un par de empanadas, veo unos paraguas colgados en la pared con el letrero: “Colaboración comisión de fiestas. 10 €”. Un paraguas para colaborar con las fiestas. Mala señal.

Estoy sentado con una sidra en una mesa del Hostal-Café EO. Mis tíos me han dicho que es el bar al que suelen venir mis padres. “Hay que ir sobre las 11, que es cuando sacan los pinchos”, me ha dicho Suso. No me puedo imaginar que mis padres vayan a bares, ni mucho menos que tengan uno favorito, ni que mi madre pida sidra y coma pinchos de empanada y tortilla de patata que le ofrecen con cada consumición. Los padres nunca deberían cambiar sus hábitos porque nos asustan y pensamos que el mundo va a colisionar, como si el centro de gravedad se hubiera movido unos milímetros y la superficie terrestre comenzara a quebrarse. Si al nacer un hijo el padre tiene bigote, bigote toda la vida debe llevar. Y el mismo corte de pelo. Y la misma ropa. Sin cambios. Y si no están dispuestos al sacrificio, que no tengan hijos.

Se oye la televisión por encima del las voces de los vecinos hablando en gallego y el sonido de las tazas y platos. Desde la ventana veo las chimeneas de los antiguos hornos de limonita, donde se fundía el material extraído de las minas, antes de ser transportados por tren siguiendo el río hasta Ribadeo. Está nublado.

En el coche suena “Radionacionadeespaña, radio uno” que es la única emisora que puedo sintonizar. Dicen que esta semana va a haber nubes medias y altas en el norte cantábrico, en los Pirineos y en el Sistema Central y que habrán precipitaciones. Busco en mi diccionario y descubro que precipitaciones significa lluvia. Va a llover toda la semana.

Naraido

Es la 1 media y ha salido un poco el sol. Son y treinta y cinco y ya se ha escondido. No me ha dado tiempo a sacar el banco fuera.

En el comedor, además del sonido del movimiento de las agujas del reloj, se escucha ahora el goteo del calentador llenándose de nuevo después de la lucha. Han pasado unos pájaros silbando, y la nevera, que he conectado al meter unos yogures dentro, ha empezado a crujir. Ese sonido eléctrico, a veces un bostezo, a veces simplemente un sonido eléctrico. La nevera y el agua de la lluvia cayendo por los canalones del techo suenan a las tripas de un animal.

Regreso de casa de los tíos muy de noche. Tras la lluvia saltan los sapos alrededor de la casa y al caminar piso caracoles. Está muy oscuro fuera. Solo se oye el agua moverse en pequeños riachuelos, y la nevera, y el viento, y los canalones, y las manillas del reloj. Amaliña está en la casa a unos metros de la mía, y más arriba, en el camino, hay una luz encendida en la casa que han comprado unos argentinos de Madrid. Por algún extraño motivo no tengo ninguna sensación de soledad. Echo de menos tener una conexión a Internet.

Sol

No tengo ni un solo recuerdo de ninguno de los lugares que he visitado lo largo de todos los años en Galicia, Asturias y Cantabria en los que hubiera sol. Siempre gris. Siempre nublado. Siempre mojado. Quizás sea yo, que, como me pasa con los cencerros, las vacas y el prado, la lluvia y las nubes siempre acompañan a las imágenes de mi infancia.

El sol se va a apagar

El Sol se formó hace unos 4500 millones de años a partir de nubes de gas y polvo que contenían residuos de generaciones anteriores de estrellas. Gracias a la metalicidad de dicho gas, de su disco circumstelar surgieron, más tarde, los planetas, asteroides y cometas del Sistema Solar. En el interior del Sol se producen reacciones de fusión en las que los átomos de hidrógeno se transforman en helio, produciéndose la energía que irradia. Actualmente, el Sol se encuentra en plena secuencia principal, fase en la que seguirá unos 5000 millones de años más quemando hidrógeno de manera estable. Cuando el hidrógeno de su núcleo sea mucho menos abundante éste se contraerá y se encenderá la capa de hidrógeno adyacente, pero esto no bastará para retener el colapso. Seguirá compactándose hasta que su temperatura sea lo suficientemente elevada como para fusionar el helio del núcleo (unos 100 MK). Al mismo tiempo, las capas exteriores de la envoltura se irán expandiendo paulatinamente. Se expandirán tanto que, a pesar del aumento de brillo de la estrella, su temperatura efectiva disminuirá, situando su luz en la región roja del espectro. El Sol se habrá convertido en una gigante roja. El radio del Sol, para entonces, será tan grande que habrá engullido a Mercurio, Venus y, posiblemente, a la Tierra. Durante su etapa como gigante roja (unos 1000 millones de años) el Sol irá expulsando gas cada vez con mayor intensidad. En los últimos momentos de su vida el viento solar se intensificará y el Sol se desprenderá de toda su envoltura, la cual formará, con el tiempo, una nebulosa planetaria. El núcleo y sus regiones más próximas se comprimirán más hasta formar un estado de la materia muy concentrado en el que las repulsiones de tipo cuántico entre los electrones extremadamente cercanos (degenerados) frenarán el colapso. Quedará entonces, como remanente estelar, una enana blanca de carbono y oxígeno que se irá enfriando paulatinamente.

http://www.foros.com.ar

Deja un mensaje

Deja un comentario