India: Día #3

(viernes 18 de agosto – Bombay – Mumbai)

Maletas

El agua y la arena, en Juhu, están llenas de mierda. Las olas traen restos de plástico, trozos de barro, ladrillos, chanclas impares rotas y hasta un bolsa de viaje. Cerca está el aeropuerto y se ven a algunos aviones salir volando hacia el oeste. Quiero imaginar que esa maleta se ha caído de alguno de los vuelos, como si alguien en un avión se hubiera dejado una ventana abierta. El viento del monzón remueve el fondo marino y trae toda la suciedad acumulada durante el año. Como el que se calla y luego, a la menor oportunidad, te echa en cara todos tus errores.

Necesidad

Cuenta el chico escocés con barba y muchos collares de rastafari, que antes de tomar un bus para un trayecto largo hay que mear. No beber mucho durante el viaje, y sobre todo, en las paradas, no beber nunca cerveza. Los buses no tienen lavabo y no paran cuando tú lo necesitas, sino cuando toca parar. Cuenta que un americano gordo estaba sentado en la primera fila y comentó repetidas veces que necesitaba parar. «No amigo, bus no para», le contestaron cada vez. Así que se puso en pie, caminó hasta la mitad del autobús, donde había un par de asientos libres, pidió disculpas a las señoras, se bajó los pantalones y sacó el culo por la ventanilla. «Cuando tiene que ser, es», parece que dijo. El escocés, el de la barba, dice que a él le hubiera gustado más la historia si hubiera estado sentado en la parte delantera del autobús, ya que tuvo que pasar el resto del viaje con la ventana llena de mierda.

Corea

Hablamos la chica sueca y yo si se puede ir a Corea del Norte como turista o no. Google nos lo aclara: se puede viajar, pero a los lugares que las agencias estatales permiten, siempre acompañado y solo se pueden tomar fotos en los lugares señalados. «Yo no puedo ir, en ningún caso, creo» dice el americano que ha llegado hace un rato. Es curioso como por el simple hecho de nacer en un país, te conviertes en un enemigo pasivo, como los que salen a los callejones con los fumadores.

Regateo

Nos pasamos cinco minutos negociando el precio de un autoriskshaw antes de subir, 25 céntimos de euro arriba, 25 céntimos de euro abajo. Tienen taxímetro.

Relatividad

En el mismo momento en el que estaba preocupado porque el teléfono ha dejado de funcionar y me he quedado sin cámara rápida, gps, música, whatsapp, reloj y alarma, una niña bajo la lluvia se acerca con los ojos llorosos y haciendo un gesto de llevarse algo a la boca.

Apenas

Llego por los pelos a la estación central de trenes de Bombay. Me voy a Delhi sin haber visitado nada de la ciudad, apenas un par de lugares a los que todavía no sé bien como he llegado. Todo lo que visto es en movimiento: desde un tren, desde un taxi, desde un autoriskshaw. Con un filtro de instagram que se llama «lluvia, niebla y humedad». Me voy de aquí con la imagen de los edificios rotos, las calles rotas, esqueletos de hormigón, las casas de plástico, los techos de chapa, las paredes sudando, los pájaros gritando, los coches pitando, el texto «HORN OK PLEASE» estampado en el culo de cada auto. Solo he aterrizado, el viaje está por comenzar, y lo importante se mueve por dentro.

1 Comentario

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  1. My god!! Muy grande la historia del escocés y a tener en cuenta… Yo de ti, por si te toca coger un bus, me llevaba una garrafa de agua vacía y me sentaba en primera fila! No sea que haya más de un@ ke ande suelt@… que con los cambios de comida y agua nunca se sabe 😉

    Un abrazoule txavalote, disfruta!

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