Madrid. Día #0

Alejarse
No necesito ir tan lejos para sentirme lejos. No necesito alejarme tanto para sentir que me estoy alejando. No necesito un control de pasaportes para sentir que cruzo una frontera. No tengo que elaborar un discurso interno que justifique los motivos que me mueven por dentro. No necesito ninguna excusa para simplemente salir corriendo, la sensación de dejarlo todo a medias, y saber que está bien, que es como tiene que ser, que el mundo sigue funcionando sin mi. Que para ser libre solo tengo que salir de mi mismo. Para huir de ti, primero tengo que huir de mi.

Despertar
Quiero despertar al día siguiente, en el que ya todo ha terminado, sin haber tenido que recorrer el camino. Quiero el después del golpe, cuando mi madre me soplaba el morado y decía “ya está, hijo, ¿ves?, ya está“, y que el dolor pare. Quiero ser el preso que sale de la cárcel americana, con su traje viejo y arrugado, y una caja de cartón bajo el brazo, con el reloj, la cartera y la pluma estilográfica con la que entró el primer día, y le esté esperando la rubia en el Cadillac. Que se borren de repente las noches en vela, el sonido de las bombas, el tic-tac eléctrico de las máquinas del hospital, y las horas de la medicación, y que solo quede el polvo de la carretera secundaria y las marcas del neumático en el asfalto.

Quiero la anestesia del cobarde. Quiero el opio del que no sabe llorar sus penas. Quiero ahorrarme todo ese durante y despertar cuando ya no seas nada.

Madrid
Aquí he odiado la posibilidad de poder ser y no ser. Aquí he amado la posibilidad de no ser y serlo.

Solo quiero vaciarme por dentro para que pueda entrar el aire nuevo. Solo quiero ser un anónimo más en la ciudad gigante, un extraño más rodeado de otros extraños. Olvidar, llenándome de otros recuerdos. 24 horas. Que se vaya todo lo que queda dentro, para que mañana, al despertar, ya no quede nada y sea el día siguiente. El día después en el que todo terminó y pude empezar de nuevo.

Deja un mensaje

Deja un comentario