Raíces

Este texto es el último capítulo de un diario que empieza aquí. Si has llegado a él sin leer lo anterior, será como ver el episodio quinto de la cuarta temporada de Lost sin haber visto los episodios previos: se entenderá el capítulo, pero no la trama.


Domingo 31 de mayo

Hay, en el momento de escribir este texto, una población mundial de 7.247.523.630 individuos. Hay un nacimiento cada 6 segundos, y una muerte cada 13. Se estima que el primer Homo sapiens apareció en el 50.000 aC y a lo largo de de estos 52.015 años han habitado en la tierra unos 108.000 millones (108.000.000.000) de seres humanos.

Cada uno de los 7 mil millones que somos ahora y cada uno de los cientos de millones que hubo antes, estamos formados por tejido muscular y tejido adiposo, por huesos, piel, órganos y por vísceras. Somos un 65% de oxígeno, un 20% de carbono y un 10% de hidrógeno. Nuestra piel ocupa una superficie media de 2 m2.

La corteza cerebral del cerebro humano contiene aproximadamente de 15.000 a 33.000 millones de neuronas dependiendo del género y la edad, cada una de las cuales se encuentra interconectadas hasta con 10.000 conexiones sinápticas. Cada milímetro cúbico de córtex cerebral contiene aproximadamente 1.000 millones de sinapsis.

Su superficie (la llamada corteza cerebral), si estuviera extendida, cubriría una superficie de 1.800-2.300 centímetros cuadrados.

De todo el peso de nuestro cuerpo, el cerebro solo representa entre el 0,8% y 2% (aproximadamente entre 1.300-1.600 gramos).

Y utilizamos de él un 10%.

Somos un conjunto de alegrías, placeres, risas, penas, dolores, abatimientos y lamentaciones. Mensajes sinápticos transmitidos entre algunas de esas decenas de miles de neuronas como respuesta a los estímulos visuales, olfativos, al tacto, al frío, al sonido, que nuestro cerebro transforma en pensamientos, en conciencia y en reacciones de nuestros órganos, como el latido o el temblor, y en emociones como el gozo, el amor, la rabia o la tristeza.

Son miles de millones de sensaciones, de recuerdos y de imágenes, de olores, de sabores y de pensamientos, los que se generan los impulsos del exterior en cada uno de los 7 mil millones que, en este instante, ahora mismo, existimos.

Somos apenas una milésima de segundo, un pequeño arañazo en la superficie de la historia. Tendemos a ser nada en el inmenso mapa del tiempo y del espacio. Miles de millones de contracciones y de latidos de los cientos de millones de corazones que fueron antes que nosotros.

El ácido desoxirribonucleico, abreviado como ADN, es un ácido nucleico que contiene las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos conocidos y algunos virus, y es responsable de su transmisión hereditaria. La función principal de la molécula de ADN es el almacenamiento a largo plazo de información. Muchas veces, el ADN es comparado con un plano o una receta, o un código, ya que contiene las instrucciones necesarias para construir otros componentes de las células, como las proteínas y las moléculas de ARN. Los segmentos de ADN que llevan esta información genética son llamados genes, pero las otras secuencias de ADN tienen propósitos estructurales o toman parte en la regulación del uso de esta información genética.

Capas de pasado sobre otras capas de pasado que a su vez son capas de más pasado transmitidas desde que Lucy abriera los ojos y tomara aire con fuerza y tuviera un primer pensamiento. Dentro de cada uno de los 7 mil millones que en este mismo instante, ahora, nos arrepentimos y añoramos, nos desesperamos, recordamos e imaginamos, dentro de cada uno, está codificado el arrepentimiento, la añoranza, la desesperación y los sueños de nuestros antepasados. Y los que vendrán, nuestros hijos, nuestros nietos, llenarán el espacio que nosotros dejemos y heredarán el mapa genético que los define, una nueva versión de nosotros. Tendrán la misma estructura, el mismo número de moléculas, la misma piel, las mismas alegrías, el mismo placer, las risas idénticas, el gozo igual y la exacta rabia.

Y seguiremos vivos en el color de sus ojos, en sus gestos, en la manera de mover las manos, en el tono de la voz, en los miedos repetidos. Viviremos mientras alguien se acuerde de nosotros. Y para saber qué somos solo necesitamos conocer nuestras raíces.

En los 4 minutos que se tarda en leer este texto, habrán nacido 40 personas, y habrán fallecido 18
Cementerio de Villaformán
Cementerio de Villaformán

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