Benigno

Los nombres de las personas son mucho más que sonidos, vocales y consonantes en lenguaje escrito. El nombre propio pretende transmitir un poder y unas características al que lo porta, definir a la persona, en su cultura y en su familia, en su tradición, y por eso, con el paso del tiempo, acabamos por modificarlo usando variaciones del mismo nombre, diminutivos, alias o apodos. Necesitamos encontrar un nombre con el que nos sintamos identificados, como hacen los artistas: necesitamos que la fuerza del sonido de nuestro nombre diga algo de nosotros. Aunque no sepamos nada de antroponimia, intuimos cuando el nombre que nos identifica nos es ajeno y tenemos que buscar uno nuevo con el que sentirnos más a gusto. Un nombre propio y adecuado a lo que queremos ser.

Patricio necesita llamarse Pátric en su adolescencia, o las niñas no se le acercarán nunca. Nadie con quince años quiere tener una relación con alguien cuyo nombre carece de glamour, glamour adolescente, de marca de ropa deportiva o reproductor de música con un icono de manzana. La falta de clase de la frase “salgo con Patricio” es la ruina del pobre niño. “Patricio es mono, pero tiene ese nombre”, piensa ella. Aunque Patricio tenga una moto, “salgo con Patricio y tiene moto” suena igual de mal. Parece que su primer beso va a ser con un cura, con el conductor del autobús, con el que descarga la fruta en el colmado de la esquina, con el hijo del kioskero. Pero Pátric, si, Pátric es otra cosa: es rebeldía y misterio, es chico malo montando en moto sin casco, es cigarrillo en los rincones del patio, es esperar su nombre en las pantalla del móvil y salir corriendo a la habitación a coger la llamada.. “Salgo con Pátric” es una marca de calidad, la envidia de las vecinas y las compañeras de clase. Patric con sus 15 años derrocha glamour solo por llamarse como se llama y puede ir a buscarla a la salida de la peluquería.

Todos los que van a tener un hijo pasan por la responsabilidad de elegir un nombre para ellos. Marcarlos antes de nacer. Hay modas en los nombres que asocian al niño con la época en la que nacieron. Hace 80 años se podían ver a Hemeterios y Vitorinos adolescentes jugando a la pelota en los parques. Aunque nos cueste creerlo, también fueron bebés. Los imaginamos con las manos grandes hechas de tierra y arado, pero solo es una imagen. Nos cuesta imaginarlos con las manos finas y suaves escribiendo con un lapicero en sus cuadernos sentados en el pupitre de la clase. Pero lo hicieron. Vinieron años de dictadura donde todo el mundo tenía nombre castellano y de santo. Luego llegó la liberación y pudimos llamarnos Josep, Pep y Suso. Pudimos ser Samantha y Joshua en las discotecas y en los autos de choque, y también en los cajeros del Dia y en las oficinas de hacienda. Seguramente conocemos a un Brandon que es abogado. Pero nos cuesta imaginarlos. Las Samanthas, Jenis y Joshuas nos traen olores a café con leche en patios interiores de ciudades dormitorio.

Hay nombres que no mueren. Los Pedros, Juanes y Evas, siempre estuvieron, y algunos que van y vienen, como Lola o Lucas. Se pierden tradiciones como llamarse como el padre, el abuelo o el bisabuelo. Alguien decide romper la cadena, y ya no hay marcha atrás, ya no somos Alejandro 5º. De pronto todo el mundo quiere tener un número 1 escondido en el código del DNI dónde dice la leyenda que se cuenta el número de personas que se llaman como tú.

Así mientras los futuros padres pintan la habitación del futuro bebé de color azul y con nubes, y eligen un carrito y una cuna, escriben la lista de los posibles nombres con los que marcar a la criatura. Siempre intentando imaginar la grandeza de su hijo en función de la decisión que tomen. Nadie escribe en esa lista Hemeterio ni Vitorino, nadie añade su nombre, aunque sea en letra un poco más pequeña. Porque no quieren que sus niños nazcan viejos.

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Mi hermano Juanan antes de llamarse Juanan se llamaba Juan Antonio, y antes de nacer, y por unos meses se llamó Benigno.

Cuando nació mi hermana, que fue la primera, mi padre quería llamarla como mi abuela, su madre, Rufina. Pero mi madre se negó, así que finalmente eligieron María de los Ángeles, Mª Angeles para los amigos, Tata para la familia.

Luego vine yo, y esta vez no hubo discusión, era niño y me tenía que llamar como mi padre: Alejandro. Alex para los amigos, Tete para la familia.

Y de pronto, cuando nadie lo esperaba apareció el tercero. Mi padre sintió la llamada de la tradición, de nuevo, y decidió que ya que la primera vez no pudo, esta vez se llamaría como mi abuelo, su padre: Benigno. El parto fue largo y el niño no quería salir, ya mostraba las maneras de lentitud que le obligan a dormir la siesta cada día del resto de su vida. Nacía cansado. Así que mi padre, harto de esperar, se fue a tomar un café al bar de la planta baja del hospital.

Mientras preparaban el bocadillo de beicon con queso, a Benigno le dio por salir. “¿Que nombre ponemos?” preguntó la enfermera, con el formulario en la mano, y mi madre, que nunca había estado de acuerdo, aprovechó para decir Juan Antonio, mezcla de su nombre Juana y el del único hermano varón que tienen ella y sus 5 hermanas: Antonio.

Así que Juanan, si hubiera sido más rápido al nacer, se hubiera llamado Benigno. Seguramente en su adolescencia se lo habría cambiado por Nino, que suena mejor para que una chica diga “salgo con Nino”, porque “salgo con Benigno”, aunque tenga moto, suena al padre de alguien.

Seguramente ahora sería otro tipo de persona si mi padre no hubiera bajado a tomarse un café y no hubieran tardado en hacer el beicon a la plancha.

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Benigno

Naturaleza Emotiva: Naturaleza emotiva y clarividente. Se expresa por medio de la perseverancia, la concentración, la suficiencia y la clemencia. Ama lo oculto, lo que es y puede ser. Le gusta sentirse admirado.
Naturaleza Expresiva: Es consecuente. Se expresa en la calidad, comodidad y utilidad del atavío personal. Gustoso se prestará a mejorar la vida urbana y la familiar. Ama el acompañar y ser acompañado.
Talento Natural: Es mente de pensamiento práctico. Se expresa como pensador neto y concreto, que aquilata valores y busca seguridad en la inversión de su esfuerzo o de su capital. Recibe aumento en las actividades que requieren disciplina, constancia, esfuerzo, lógica y razón. Ama la pericia, la previsión y la concreción.
Podría destacar en profesiones como contratista, granjero, mecánico, dibujante, empleado público, empleado administrativo, obrero de fábrica o capataz, contable o político.
Número de Suerte: 8

Juan

Naturaleza Emotiva: Naturaleza emotiva y clarividente. Se expresa por medio de la perseverancia, la concentración, la suficiencia y la clemencia. Ama lo oculto, lo que es y puede ser. Le gusta sentirse admirado.
Naturaleza Expresiva: Es empeñoso. Se expresa por medio de su comprensión para los demás, despierta simpatías y antipatías. le gusta resolver problemas ajenos y dar amistad. Ama lo que perdura.
Talento Natural: Es mente de pensamiento deductivo. Se expresa como pensador independiente, con autoridad y lealtad, generalmente en actividades exclusivas, más dependiente de la intuición que de la razón. Recibe aumento en tareas que requieren meditación, inspiración, inmersión en las profundidades del ser y de las cosas. Ama lo complejo y lo elevado, lo que se siente y lo que se presiente.
Podría destacar en profesiones como científico, profesor, ocultista, escritor, horticultor, inventor, abogado, actor, analista o líder religioso.
Número de Suerte: 5

Antonio

Naturaleza Emotiva: Naturaleza emotiva, amable y condescendiente. Suave, cordial, sagaz. Ama la armonía de las formas y los métodos persuasivos. Le gusta sentirse alabado.
Naturaleza Expresiva: Insistente. Se expresa en la independencia de acción y en la originalidad de conceptos. Ama los modales distinguidos, la ropa de calidad, todo lo que tiene valor.
Talento Natural: Es mente de pensamiento amoldable. Se expresa como pensador liberal y fácil de congeniar, muestra facilidad para dar forma grata a las creaciones de una imaginación siempre fecunda. Recibe aumento en las empresas que requieren de gusto artístico, destreza en la coordinación y ejecución y cierto humor e idealismo en el logro de los resultados. Ama las cosas del amor, del honor y de la familia.
Podría destacar en profesiones como orador, escritor, actor, pintor, músico, humorista, hostelero, comediante, estilista o comerciante.
Número de Suerte: 6

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